miércoles, 3 de noviembre de 2010

72 / EL HILO DE ARIADNA




----------El rey Minos gobernaba con mano firme la isla de Creta. Por razones que ahora no vienen a cuento, su esposa Perséfone tuvo un hijo monstruoso, mitad hombre, mitad toro: el Minotauro. Cuando creció llegó a ser muy violento, por lo que su padre mandó construir un laberinto donde lo encerró y del que no podía salir.
----------Por otra parte, Teseo era hijo del rey Egeo y ya había realizado proezas importantes cuando recibió el encargo –que nadie había podido llevar a cabo- de matar al Minotauro. La hija de Minos, Ariadna, quedó prendada de la prestancia y valor del héroe, por lo que se ofreció a ayudarle y le dio un ovillo de hilo que Teseo fue soltando por el laberinto hasta que, muerto ya el Minotauro, el mismo hilo le sirvió de referencia para el camino de vuelta. Así ambos –Teseo y Ariadna- quedaron comprometidos y se fueron juntos de luna de miel a la isla de Naxos.
----------Pero el tal Teseo resultó ser un héroe veleidoso porque, aprovechando que Ariadna se quedó dormida en la playa, la abandonó y siguió victorioso hacia Atenas con una mujer más joven. A partir de entonces, la tragedia no lo abandonó en ningún momento.
----------¿Qué fue de Ariadna? En la playa la encontró el dios Dionisos, que se casó con ella y le dio la inmortalidad, convirtiéndola en la constelación Corona Borealis que, milagrosamente, hemos visto anteriormente aparecer en las Meninas (entrega 61). Hasta aquí la mitología pero ¿y el Arte?
----------De Ariadna dormida –primera imagen- tenemos en el Prado una excelente escultura de bulto redondo y mármol blanco. Apoya la cabeza sobre uno de los brazos y echa el otro por encima en actitud de dejadez y somnolencia. Resalta en ella el maravilloso trabajo de los pliegues de la túnica, realizados con un primor y un detalle maravillosos. Fue adquirida por Velázquez en uno de los viajes que hizo a Italia para comprar obras de arte con destino a las colecciones reales y por eso forma parte actualmente de la Pinacoteca Nacional.
----------Esta escultura es la misma que el mismo Velázquez pintó en uno de los dos paisajes de Villa Médicis (ver imagen adjunta), en Roma, en el mismo viaje a Italia y que vemos a la sombra de esa construcción clásica llamada serliana –inventada por el arquitecto Serlini-, formada por un arco central y dos puertas a ambos lados, que tenía fines decorativos. La crítica dice que estos dos paisajes son los primeros cuadros pintados del natural, directamente en el sitio y con el motivo delante. También se comenta que este cuadro y su gemelo son las primeras obras realizadas con estilo impresionista, debido a los juegos de sol y sombra y a la soltura de las pequeñas pinceladas.
En ese caso tendríamos impresionismo de alto voltaje dos siglos antes de que el Impresionismo apareciese en Francia, con Manet y Monet a la cabeza. ¡Toma vanguardia...!

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Me fascina cuando somos capaces de creernos que hemos inventado algo...

    Felicidades por este delicioso rincón de pedagogía aparentemente sencilla...

    PD. Gràcias por prestame el mundo de Cristina...

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